“Que lo demuestre en la cancha”: DT de Palmeiras enfría la llegada de Jhon Arias y desata polémica
Abel Ferreira aseguró que el fichaje del colombiano no fue pedido suyo y dejó un mensaje directo sobre su rol en el equipo

La llegada de Jhon Arias a Palmeiras prometía ser una fiesta. El pasado 7 de febrero, el club brasileño anunció por todo lo alto la incorporación del atacante colombiano, uno de los fichajes más costosos en la historia del fútbol brasileño. Sin embargo, la ilusión inicial se vio opacada por unas declaraciones del técnico Abel Ferreira que no pasaron desapercibidas y generaron debate entre la prensa y la afición.
Arias, de 28 años, regresó al fútbol brasileño tras un breve y agridulce paso por la Premier League con el Wolverhampton Wanderers. Su fichaje se cerró luego de varias semanas de negociaciones en una cifra cercana a los 25 millones de euros, operación que representó un importante negocio para el club inglés, que lo había adquirido apenas siete meses atrás por 17 millones.
“¡Listo para dar espectáculo en el Allianz Parque!”, fue el mensaje con el que Palmeiras anunció la contratación del colombiano en redes sociales, incluso mientras se disputaba el partido entre Wolves y Chelsea, duelo para el que Arias no fue convocado.
Declaraciones que bajaron la expectativa
Pese a la expectativa generada por la llegada del chocoano, el entrenador del ‘Verdao’ fue contundente al referirse al fichaje. En rueda de prensa, Abel Ferreira afirmó que la incorporación de Arias no fue una solicitud suya, sino una decisión tomada directamente por la presidenta del club, Leila Pereira.
“Jugadores como Arias son contrataciones de la presidenta (…) son refuerzos cuando juegan”, expresó el técnico portugués, dejando claro que el colombiano deberá ganarse su lugar dentro del equipo y demostrar su valor en el campo.
Las palabras de Ferreira fueron interpretadas por muchos como un mensaje de cautela que contrasta con la inversión realizada y la expectativa creada alrededor del futbolista. Ahora, Jhon Arias tendrá el reto de responder dentro del terreno de juego y convertir la polémica en rendimiento, en un club que exige resultados inmediatos y donde la presión no da tregua.