Lanús y Atlético Mineiro buscan escribir un nuevo capítulo en la historia de la Copa Sudamericana
El Granate va por su segundo título y el Galo quiere estrenarse en un torneo dominado históricamente por Argentina y Brasil.

La final de la CONMEBOL Sudamericana enfrentará este sábado en Asunción a Lanús y Atlético Mineiro, dos clubes con realidades distintas pero con un mismo objetivo: levantar el trofeo continental. El estadio Defensores del Chaco, con capacidad para 40.000 espectadores y un operativo de seguridad de 6.000 agentes, será el escenario de un duelo que promete alta intensidad y un estadio dividido entre hinchas argentinos y brasileños.
Lanús llega con el antecedente de haber sido campeón en 2013 y con la oportunidad de convertirse en el séptimo club argentino en ganar la Sudamericana, torneo en el que su país domina con 10 títulos. El equipo de Mauricio Pellegrino confía en el gran momento de Rodrigo Castillo y en la experiencia de nombres como Carlos Izquierdoz y Eduardo Salvio. En total, Argentina lidera el palmarés histórico, seguido por Brasil con cinco títulos y Ecuador con cuatro.
Atlético Mineiro, por su parte, busca su primera consagración en esta competición. El Galo, conducido por Jorge Sampaoli, llega impulsado por la vigencia goleadora de Hulk, quien a sus 39 años fue decisivo para sellar la clasificación a la final. Brasil, pese a su poderío continental, solo ha ganado la Sudamericana en cinco ocasiones, y Mineiro quiere unirse a esa selecta lista.
El partido también cruza dos técnicos con historias particulares en el torneo. Pellegrino busca su primer título internacional como entrenador, mientras Sampaoli ya sabe lo que es ganar la Sudamericana tras conquistarla en 2011 con Universidad de Chile. El argentino desea cerrar una temporada de remontada al frente de Mineiro y sumar su segundo título continental como DT.
Asunción recibe por tercera vez la final única de la Sudamericana, la segunda consecutiva, tras coronar a Racing Club en 2024 y a Independiente del Valle en 2019. Con ambos equipos instalados en Paraguay desde el miércoles y miles de aficionados ya volcados a las calles, la ciudad vive un ambiente de fiesta para una final que podría aumentar la hegemonía argentina o sumar un nuevo nombre brasileño al historial continental.