Bicampeonato tiburón

Junior resistió la presión de Atlético Nacional, soportó los momentos más difíciles del partido y volvió a celebrar un título del fútbol colombiano.

Junior de Barranquilla conquistó un nuevo campeonato del fútbol profesional colombiano tras hacer valer la ventaja conseguida en la serie definitiva frente a Atlético Nacional. El conjunto rojiblanco supo sufrir en Medellín, resistió la presión durante gran parte del encuentro y encontró la fortaleza necesaria para levantar un nuevo trofeo.

Desde el inicio del compromiso, Atlético Nacional asumió el protagonismo del partido. El equipo antioqueño dominó la posesión, controló el territorio y buscó constantemente la portería rival, instalándose durante largos pasajes en campo contrario y obligando a Junior a defender muy cerca de su propia área.

La escuadra verdolaga generó varias aproximaciones de peligro, especialmente a través de Alfredo Morelos, quien desperdició una clara oportunidad frente al arco. Además, un gol convertido por Andrés Román fue invalidado por posición adelantada, mientras que los postes evitaron la apertura del marcador en más de una ocasión tras los intentos de Casco y del propio Morelos.

Junior optó por un planteamiento conservador, priorizando el orden defensivo y reduciendo espacios en su propio campo. El equipo barranquillero tuvo pocas llegadas en ataque durante la primera mitad, aunque logró sostener el empate gracias a su disciplina táctica y al esfuerzo colectivo de todos sus jugadores.

La insistencia de Nacional encontró premio en el segundo tiempo. Una gran jugada por el costado terminó en un preciso centro de Andrés Sarmiento que encontró a Edwin Cardona, quien había ingresado minutos antes y respondió de inmediato con una definición que abrió el marcador para los locales y encendió la ilusión verdolaga.

Cuando parecía que el impulso anímico favorecía completamente a Nacional, una intervención del VAR cambió el rumbo del encuentro. El árbitro Carlos Betancur fue llamado a revisar una acción dentro del área y sancionó un penalti muy discutido a favor del conjunto antioqueño.

Alfredo Morelos asumió la responsabilidad desde los once metros, pero desperdició la oportunidad al enviar el balón por fuera de la portería. La acción mantuvo con vida a Junior y representó un golpe emocional para Nacional, que veía escapar una posibilidad clave para acercarse al título.

La polémica volvió a aparecer al minuto 89, cuando el VAR llamó nuevamente a Carlos Betancur para revisar una posible mano de Ángel dentro del área de Junior. Tras observar la acción en el monitor, el juez decidió no sancionar penalti y ordenó continuar el juego, una determinación que provocó fuertes reclamos por parte de los jugadores e hinchas del conjunto local.

La tensión acumulada durante toda la final terminó explotando en el tiempo de reposición. Al minuto 90+6′, tras una serie de empujones y discusiones entre futbolistas de ambos equipos, el árbitro mostró la tarjeta roja a Juan Zapata, de Atlético Nacional, y a Jesús Rivas, de Junior. Las expulsiones marcaron el cierre de un partido cargado de intensidad y dramatismo.

En los minutos finales, Junior encontró espacios para contragolpear y generó las oportunidades más claras del cierre del encuentro. Aunque no logró concretarlas, el equipo barranquillero resistió la presión de Nacional, defendió con inteligencia y celebró un nuevo campeonato que le permite alcanzar un histórico bicampeonato en el fútbol colombiano.