Boualem Khoukhi le dio a Catar su primer punto mundialista
El defensor nacido en Argelia marcó en el minuto 90+4 para sellar el 1-1 ante Suiza y convertirse en uno de los hombres más importantes en la historia del fútbol catarí.

Boualem Khoukhi nació el 9 de julio de 1990 en Bou Ismaïl, una ciudad costera ubicada en el norte de Argelia. Allí dio sus primeros pasos en el fútbol y comenzó una carrera que, años más tarde, lo llevaría a convertirse en un símbolo para una nación muy diferente a la que lo vio nacer.
Tras formarse en el JSM Chéraga, Khoukhi emigró a Catar en busca de oportunidades. Su talento llamó la atención rápidamente y encontró en el fútbol catarí el escenario ideal para crecer, primero con Al-Arabi y posteriormente con Al Sadd, uno de los clubes más importantes del país.
Con el paso del tiempo, obtuvo la nacionalidad catarí y se convirtió en uno de los pilares de una generación que cambió la historia de la selección. Su liderazgo y versatilidad, jugando tanto en defensa como en el mediocampo, lo transformaron en una pieza imprescindible.
Fue protagonista en los títulos de la Copa Asiática de 2019 y 2023, además de ser uno de los referentes del equipo que disputó el Mundial de 2022, el primero celebrado en territorio catarí. Su nombre ya ocupaba un lugar destacado en el deporte del país.
Pero este sábado escribió una página aún más especial. Catar enfrentaba a Suiza con la necesidad de sumar para mantener vivas sus aspiraciones y enfrente tenía a una selección europea que dominó gran parte del encuentro.
Los suizos golpearon temprano con un gol de Breel Embolo a los 17 minutos. A partir de ahí controlaron las acciones y parecían encaminados a una victoria que los dejaría en una posición privilegiada dentro del Grupo B.
Sin embargo, Catar nunca dejó de creer. El conjunto asiático resistió los ataques europeos y encontró recompensa en los minutos finales, cuando el reloj parecía convertirse en su principal enemigo.
En el cuarto minuto del tiempo añadido apareció el hombre de siempre. Boualem Khoukhi se elevó por encima de todos y, con un gol al 90+4, desató la euforia de miles de aficionados y la celebración de todo un país.
El empate 1-1 significó mucho más que un resultado. Representó el primer punto de Catar en la historia de las Copas del Mundo y dejó al Grupo B completamente igualado, con las cuatro selecciones sumando una unidad.
Así, aquel niño que nació en Bou Ismaïl y que años después encontró un nuevo hogar en Catar terminó convirtiéndose en un personaje eterno para el fútbol catarí. Porque cuando la historia llamó, Boualem Khoukhi respondió con un gol que valió un punto y un lugar para siempre en la memoria de una nación.