El periodismo deportivo de hoy (V). Las condiciones inamovibles del buen periodista (A)

Al margen de los inmensos e imparables avances de la tecnología, que han cambiado algunos conceptos sobre el ejercicio periodístico, existen unas condiciones inmodificables para ese ser humano investido de autoridad como periodista, relacionadas con la única obligación y el único compromiso, que es con la verdad y nada más que con la verdad. Foto carátula: Wix.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica y Presidente de la Academia Olímpica Colombiana.


¿El periodista actual es consciente de su papel dentro de la sociedad? ¿Entiende a cabalidad que forma parte de uno de los más sólidos pilares de cualquier democracia? ¿Sabe los alcances que tiene su trabajo? ¿Conoce los beneficios que brinda cuando ejerce su tarea con respeto por la verdad? ¿Conoce los daños que causa, cuando ejerce su tarea, sin respeto por la verdad? ¿Es consciente de su poder con la pluma, con la palabra y con la imagen? ¿Sabe que lo que presta con su buen ejercicio periodístico es un servicio a la sociedad? ¿En fin, se conoce y se reconoce como un líder inmaculado, o, simplemente como un ser humano con ambiciones personales, como la vanidad, sus tendencias y sus intereses?

Y no estamos exagerando, cuando nos atrevemos a hablar en estos términos y en los que vienen a continuación. Lo que pasa es que, lamentablemente, a veces no nos damos cuenta de la responsabilidad y de los alcances que tiene nuestro oficio y caemos en lo superficial, lo ligero, lo comercial, lo espectacular y lo farandulero.

Los conceptos que vamos a mencionar a continuación, que expresamos con mucho respeto, tratan de unir los dos mundos periodísticos, el clásico y el moderno, para dar lugar a un panorama único, enfocado a la defensa de la verdad, como única obligación. Son condiciones que consideramos inamovibles, a pesar de los desarrollos tecnológicos, de la irrupción continua de nuevas herramientas y superiores canales de información y del impacto que genera, especialmente en la juventud, la tecnología.

Foto: El Tablón.


Comencemos con las siete responsabilidades del periodista reportero en un medio de comunicación, dentro de sus obligaciones como informador:

1. Profesional, para hacer bien su trabajo;

2. Ética, para apegarse a la verdad;

3. Social, para servir a la comunidad;

4. Conceptual, para generar opinión.

5. Educativa, para educar con lo que informa,

6. Respetuosa de la dignidad e intimidad de sus personajes, y

7. Conocedor de los desarrollos tecnológicos.

Veamos cuáles podrían ser las condiciones que hacen al buen periodista:

1. Devoto.

Con un deseo de ser periodista, que le sale del fondo de su corazón. Ese deseo, que conduce a una enfermiza vocación, nace de su pasión por la lectura y la  redacción, ojalá enfocadas desde los inicios al objetivo informativo. La devoción también significa tener gusto por su profesión, sentirla, vivirla y amarla con la intensidad de los grandes amores. Sólo un apasionado por el periodismo puede ejercerlo como debe ser.

2. Capaz.

El periodista desde joven debe entender que tiene que contar con un alto acervo cultural, que sólo se adquiere por medio del conocimiento, fuente primaria de la vida. Para ello, debe someterse a una capacitación permanente, incansable e indeclinable, las 24 horas del día, en lo académico y en lo empírico.

La ausencia de preparación general (desarrollo de su capacidad profesional) unida a la ausencia de preparación específica (desarrollo de su capacidad particular para cada caso concreto), conduce al periodista a ser un buen jefe de prensa de un banco de datos que terminan atiborrando de información desordenada a los receptores. La capacidad general y particular de un periodista deben contribuir a que la prensa no forme parte del caos que cubre.

Un apartado especial merece el manejo del lenguaje, que en el caso de los periodistas, debe ser perfecto. El lingüista Juan Manuel Serna considera que a pesar de la reconocida calidad de los periodistas colombianos, existe un “deterioro en el lenguaje”: “En Colombia -opina- se hace un periodismo que se destaca en todo el mundo y existe una tradición de grandes escritores que han ejercido el periodismo como Gabriel García Márquez y prohombres de la política y la cultura. En el periodismo radial se han marcado pautas que han admirado a los que nos miran desde el exterior. No obstante hemos notado que existe un deterioro en el lenguaje, al cual han contribuido muchos factores, entre otros, la penetración indiscriminada de extranjerismos, el abandono en los estudios de la lengua, la falta de formación humanística y la falta de oportunidades”  (Juan Manuel Serna Urrea, Sociolingüistica de la comunicación, Acord, 1996.

Agrega que aunque el periodista desarrolla sus tareas dentro de unos tiempos cortos que a veces lo llevan a cometer errores -sin mencionar la inmediatez de la radio y la televisión, que no admite reversa ni corrección alguna- tiene que luchar para contradecir la ofensiva definición que del lenguaje de sus compatriotas periodistas hizo alguna vez el filósofo Nietsche, y que se extendió a todo el mundo, al afirmar: “Alemán de marranos, perdón, de periodistas”.

3. Sensato.

La sensatez es una facultad humana subjetiva que no todos los seres humanos desarrollan. Implica: prudencia, juicio y cordura. Además, serenidad, no sectarismos, no pasiones y sí capacidad crítica. El periodista, por la seria función que cumple, debe vivir su vida con todos los avatares que ella traiga, mantener la serenidad y controlar las pasiones, la peor de ellas, el odio. Está perdido quien en cumplimiento de sus funciones informativas albergue resentimiento en su corazón por razones personales o de su oficio. También lo está quien se matricule en doctrinas, credos o pasiones, y cierre su mente a cualquier otra vertiente, porque será ciego ante su lealtad con la verdad.

4. Objetivo.

La objetividad es la capacidad de discernir dentro de la justicia, es decir, la facultad de mantener el juicio, libre de presiones extrañas y ajenas. Esta facultad del periodista es imprescindible en su vida profesional, porque de ella depende buena parte de su independencia.

La no objetividad puede ser voluntaria o involuntaria. Es voluntaria cuando el periodista decide por convicción o por conveniencia tomar partido de un hecho sobre el cual debe informar. Es involuntaria, cuando se deja manipular por agentes externos e informa de manera sesgada.

Los dos casos son reprochables, porque hacen atentar al periodista contra la verdad. Ahí está el secreto de la imparcialidad: la lealtad con la verdad y no con nuestras preferencias o pretensiones, o las preferencias o pretensiones de otros.

5. Responsable.

Ante una sociedad que confía con fe ciega en ellos, los periodistas deben conocer y saber convencerse de la responsabilidad social que tiene y que le exige, ante todo, el respeto por la verdad. Su único compromiso es con la verdad y no con intereses, tendencias, credos y militancias (como las de los equipos profesionales de fútbol) que la deforman.

6. Curioso

El periodista debe ir más allá de la información de primera mano que conoce, investiga o le suministran. A partir de un hecho debe seguir mirando, olfateando, observando y preguntando, hasta tener toda la información necesaria para informar de manera completa la verdad que descubre.

La curiosidad también le permite ir más allá de las funciones inherentes a su cargo en el medio al cual pertenece. Es normal que a un periodista le asignen una tarea específica, que debe cumplir porque el hecho o el personaje son de importancia y actualidad para el medio. Cuando emprende esa tarea, sin embargo, no debe apagar la mente al resto del mundo, porque puede ocurrir que se le aparezca otro hecho o personaje tan o más importante y no lo vea por estar pendiente de la tarea encomendada.

7. Desconfiado.

Tiene relación con lo anterior. Por lo general, una noticia o un reportaje parten de una información oficial que es suministrada o de un hecho del cual el periodista es testigo o lo conoce por interpuestas personas. La desconfianza consiste en “no tragar entero”, en creer que detrás de todo hecho normal hay una irregularidad para investigar y en pensar que el personaje que le está suministrando la información está mintiendo. Para la justicia, todos son inocentes mientras no se demuestre lo contrario. Para el periodista, todos son culpables, mientras no se demuestre lo contrario.

8. Sereno.

Significa que en medio de cualquier tormenta debe conservar la calma, como un árbitro de fútbol que escucha sin oír y menos inmutarse un coro de improperios intimidantes, y continúa impartiendo justicia, según su real saber y entender.

No es que el periodista debe ser insensible.  El periodista es un ser humano de carne y hueso que siente frío, calor, hambre, sed, dolor, pasión, alegría, tristeza, miedo etc., es decir, lo que sienten todos los seres humanos. La diferencia con los demás radica en que la conmoción no debe alterar sus facultades para continuar adelante en la tarea que ha emprendido.

9. Disciplinado.

La disciplina significa organización, cumplimiento, vocación y ejemplo frente a las responsabilidades asignadas a su oficio. A la disciplina se antepone el desorden, la irresponsabilidad, la inconstancia y la pereza. La disciplina es el resultado del amor por una profesión u oficio, que nos lleva a trabajar casi de manera obsesiva, sin limitaciones, sin descansos, sin pausas, y sí con mucho orden y vehemencia. Y esto se aplica también al resto de nuestra vida. Sin disciplina, el talento resulta inútil.

Al analizar las biografías de los grandes hombres de la humanidad, uno de los puntos comunes que encontramos es una capacidad de trabajo por fuera de lo normal. Es la única manera de sobresalir. En el periodista, en especial el investigador, también concurre esta facultad, si se quiere ser diferente y no del montón.

10. Tenaz.

Perseverante en la búsqueda de sus objetivos informativos. El periodista se fija unas metas y no puede claudicar hasta alcanzarlas.

La tenacidad exige disciplina. Además de contar con una voluntad férrea y una decisión para obtener unas metas, el ser humano necesita la disciplina para trabajar en pro de esas metas.

11. Constante.

Esta es una característica que se exige en especial al denominado “cazanoticias”, es decir, al periodista en ejercicio de sus facultades como informador diario. Una noticia se debe perseguir las 24 horas del día y el tiempo que fuere necesario, hasta ser alcanzada. Porque surjan dificultades, un periodista no puede claudicar frente a sus metas. Debe perseverar, ser constante, luchar sin descanso hasta conseguir el objetivo de la noticia buscada.

Próxima edición: 4 de junio. Otras condiciones: paciencia, verticalidad, honradez, visión, buena conversación, autocrítica, sencillez, creatividad, olfato, preparación, pasión por la lectura y otras… 


Foto: Utadeo.



Tomada de Comité Olímpico Olímpica


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