Risueño, fuera del Pasto

El técnico español llegó a ilusionar al equipo nariñense con una destacada campaña en el primer semestre, pero las sanciones, las diferencias internas y una racha de cinco derrotas consecutivas terminaron marcando el final de su ciclo.

Jonathan Risueño llegó al Deportivo Pasto con la misión de darle una nueva identidad al equipo y durante varios pasajes de su primer semestre pareció conseguirlo. El conjunto nariñense encontró resultados, se mantuvo en la pelea por los primeros lugares y logró clasificarse a los playoffs como tercero, con 34 puntos en 19 partidos.

Sin embargo, el buen momento deportivo también estuvo acompañado de situaciones que comenzaron a generar ruido alrededor del entrenador español. Desde el semestre anterior, Risueño terminó sancionado, uno de los episodios que empezó a sumar tensión a un proceso que, pese a sus resultados, nunca estuvo completamente alejado de la polémica.

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El camino en los playoffs tampoco terminó de la mejor manera. Deportivo Pasto se cruzó con Deportes Tolima y perdió los dos partidos de la serie, quedando eliminado. Aun así, el balance general del primer semestre dejaba argumentos para pensar en la continuidad y en un nuevo intento para el segundo torneo del año.

Pero el panorama comenzó a cambiar durante la preparación para el nuevo semestre. La llegada de algunos jugadores no terminó de encajar con la idea del técnico y, de acuerdo con lo conocido alrededor del club, empezaron a aparecer diferencias con la directiva y situaciones que afectaron el ambiente interno.

Risueño incluso estuvo apartado durante algunos días, aunque posteriormente negó que existiera una ruptura definitiva. Sin embargo, las dificultades dentro del grupo comenzaron a trasladarse al terreno de juego y los resultados terminaron profundizando la crisis del cuadro volcánico.

La derrota ante Llaneros fue el golpe definitivo. Fue la quinta caída consecutiva del Deportivo Pasto en el semestre, una racha que dejó al equipo comprometido en la parte baja de la tabla y que terminó por acelerar los cambios en el banquillo.

El propio ambiente en el camerino también dejó señales de la fractura. Tras uno de los partidos, el jugador Santiago Jiménez reconoció que algunas situaciones y exigencias del entrenador habían sido tomadas de manera personal por integrantes del grupo, reflejando las tensiones que acompañaron el tramo final del proceso.

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Finalmente, Deportivo Pasto anunció que Jonathan René Rosero asumirá como técnico interino, acompañado por Wilson Morelo. Así termina el ciclo de Risueño, quien dirigió 28 partidos, con un balance de 11 victorias, cuatro empates y 13 derrotas. Un paso que dejó momentos importantes y una clasificación destacada, pero en el que las polémicas, sanciones, diferencias y malos resultados terminaron pesando más que lo bueno que alcanzó a construir.