De las canchas prestadas al sueño propio: la nueva casa de la TRIBU PIJAO

Una historia de esfuerzo, sacrificio y evolución del Deportes Tolima hacia su Centro de Alto Rendimiento

Durante años, Deportes Tolima forjó su grandeza en medio de la adversidad. Antes de soñar con un espacio propio, el equipo entrenaba en canchas prestadas como las del Parque Deportivo o las de la Universidad Cooperativa, así como en Comfenalco Tolima, ComfaTolima, el Batallón Jaime Rooke y el Club Campestre. Cada sesión de trabajo era un acto de resiliencia, donde el compromiso de jugadores y cuerpo técnico superaba cualquier limitación.

Fotos: Carlos Rivera / más+deportes 

En ocasiones, cuando la lluvia hacía impracticable la cancha del estadio Manuel Murillo Toro, el equipo debía trasladarse hasta municipios cercanos como Venadillo, Alvarado o Cajamarca. Estos viajes, aunque necesarios, representaban un enorme desgaste en lo logístico y físico, obligando a la plantilla a multiplicar esfuerzos para sostener el nivel competitivo.

Ese pasado de sacrificio es hoy parte del orgullo pijao. La falta de un espacio propio no fue un obstáculo, sino un motor que impulsó al club a buscar siempre más. Cada entrenamiento en condiciones adversas sembró la convicción de que llegaría el momento de contar con una sede moderna, un lugar diseñado para potenciar a los talentos de la región.

Fotos @cdtolima

Hoy, la TRIBU PIJAO deja atrás la etapa de las canchas prestadas para comenzar a escribir una nueva página en su historia. Un lugar donde los sueños de niños y jóvenes podrán crecer, donde el fútbol se formará con excelencia, y donde se consolida la promesa de un club que nunca dejó de creer en su tierra ni en su gente.

Un sueño que nació con la visión de Don Gabriel Camargo y que hoy continúa con más fuerza gracias a su hijo, César Camargo, quien mantiene vivo ese legado y sigue llevando al Deportes Tolima a estar entre los equipos más grandes de Colombia.


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